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Simone de beauvoir frases feministas

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Simone de beauvoir frases feministas

Pyrrhus y cineas

Simone Lucie Ernestine Marie Bertrand de Beauvoir (Reino Unido: /də ˈboʊvwɑːr/, US: /də boʊˈvwɑːr/;[3][4] francés:  [simɔn də bovwaʁ] (escuchar); 9 de enero de 1908 – 14 de abril de 1986) fue una escritora, intelectual, filósofa existencialista, activista política, feminista, socialista y teórica social francesa. Aunque no se consideraba a sí misma una filósofa, y aunque en el momento de su muerte no se la consideraba como tal,[5] tuvo una importante influencia tanto en el existencialismo feminista como en la teoría feminista[6].

Beauvoir escribió novelas, ensayos, biografías, autobiografías y monografías sobre filosofía, política y temas sociales. Fue conocida por su tratado de 1949 El segundo sexo, un análisis detallado de la opresión de la mujer y un tratado fundacional del feminismo contemporáneo; y por sus novelas, entre las que destacan Ella vino para quedarse y Los mandarines. Su contribución más duradera a la literatura son sus memorias, sobre todo el primer volumen, “Mémoires d’une jeune fille rangée” (1958), que tienen una gran calidez y poder descriptivo[7] Ganó el Premio Goncourt de 1954, el Premio Jerusalén de 1975 y el Premio Estatal de Literatura Europea de 1978. También fue conocida por su relación abierta, de toda la vida, con el filósofo francés Jean-Paul Sartre, aunque esta relación llevó a descartar a de Beauvoir como pensadora original en algunos casos[8].

Simone de beauvoir frases de amor

“Soy terriblemente codiciosa; quiero todo de la vida. Quiero ser mujer y ser hombre, tener muchos amigos y tener soledad, trabajar mucho y escribir buenos libros, viajar y disfrutar, ser egoísta y no serlo… Ya ves, es difícil conseguir todo lo que quiero. Y luego, cuando no lo consigo, me vuelvo loco de ira”.

“El día en que a la mujer le sea posible amar no en su debilidad sino en su fuerza, no escapar de sí misma sino encontrarse, no rebajarse sino afirmarse… ese día el amor se convertirá para ella, como para el hombre, en una fuente de vida y no de peligro mortal.”

“Independientemente de las asombrosas dimensiones del mundo que nos rodea, de la densidad de nuestra ignorancia, de los riesgos de las catástrofes que se avecinan y de nuestra debilidad individual dentro de la inmensa colectividad, el hecho es que hoy somos absolutamente libres si elegimos querer nuestra existencia en su finitud, una finitud que se abre sobre el infinito. Y de hecho, cualquier hombre que haya conocido amores reales, revueltas reales, deseos reales y voluntad real sabe muy bien que no necesita ninguna garantía exterior para estar seguro de sus objetivos; su certeza proviene de su propio impulso.”

Los mandarines

Escritora, periodista, intelectual, filósofa, activista política, feminista y teórica social francesa… Aunque nunca se consideró filósofa, Simone De Beauvoir representó un importante punto de referencia tanto para los filósofos como para las feministas.

“El día en que a la mujer le sea posible amar no en su debilidad sino en su fuerza, no escapar de sí misma sino encontrarse, no rebajarse sino afirmarse, ese día el amor será para ella, como para el hombre, una fuente de vida y no de peligro mortal”.

La ética de la ambigüedad

“¿Qué es la mujer? se preguntaba Simone de Beauvoir en su innovador texto de 1949 El segundo sexo. Anunciado como el responsable de inaugurar el feminismo de la segunda ola en la segunda mitad del siglo XX, El segundo sexo es un estudio filosófico de lo que significa existir como mujer en un mundo dominado por los hombres, es decir, como el “otro” sexo. De Beauvoir escribió que “no se nace, sino que se llega a ser mujer” -una reinterpretación feminista de la afirmación existencialista de Jean-Paul Sartre de que “la existencia precede a la esencia”- en el libro seminal, desentrañando las complejidades de los estereotipos de género que siguen siendo palpables en la sociedad actual, casi 70 años después de su publicación original. La fuerza del argumento de De Beauvoir demuestra que El segundo sexo sigue siendo leído y venerado, y que desempeña un papel clave en los estudios de género.

Nacida en el seno de una familia burguesa francesa en 1908, De Beauvoir destacó desde muy joven por su intelecto, un rasgo que impresionó a su padre (“Simone piensa como un hombre”, decía) y le valió una licenciatura en la Sorbona. Mientras cursaba sus estudios en París, De Beauvoir conoció a Sartre, y en 1929 formaron una pareja que duraría 50 años, aunque ambos mantuvieron una firme independencia. Ambos se influyeron mutuamente en sus escritos y su pensamiento, y siempre se leían mutuamente.

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