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Me da asco tu familia

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Me da asco tu familia

¿por qué siento asco de mí mismo?

Durante tu infancia, o al reflexionar como adulto, puedes notar sentimientos de odio dirigidos a uno o más miembros de la familia. Aunque hay muchas razones por las que se puede desarrollar este odio, es importante desentrañar el porqué, para que puedas empezar a procesar tus pensamientos y emociones de forma saludable.

Lo que lleva al odio varía de una persona a otra. No es infrecuente que el odio sea una emoción superficial que protege al yo de emociones más profundas y dolorosas que se esconden debajo, como la vergüenza, el odio a uno mismo, la pena, la tristeza y el rechazo. Comprender mejor tu odio puede ayudarte a empezar a afrontar la situación de forma saludable.

Experimentar el rechazo de los padres es una de las situaciones más dolorosas por las que puede pasar cualquier persona, ya sea un adulto o un niño. El rechazo de los padres puede sentirse como una pérdida tan dolorosa como la muerte, porque como seres humanos estamos programados para saber que necesitamos a nuestros padres o a un cuidador constante para sobrevivir desde la infancia. El rechazo de los padres puede conducir a sentimientos de odio y puede parecer:

Qué hacer cuando sientes asco por alguien

Anónimo27 de abril de 2018 8:53Sí, a veces nos sentimos tan asqueados y decaídos porque nos relacionamos con quienes nos relacionamos. Es comprensible porque no se les odia sin motivo. Tal vez algo de lo que hacen te incomoda. Tal vez no te entienden tanto. ¿Te ha resultado útil este post? 7AnonymousApril 29th, 2018 3:02am¡Sí. Yo misma he sentido muchas veces que nací con los padres equivocados! ¡Simplemente no me entienden y tengo cuarenta años!

Tal vez te ayude recordar que los padres también son personas. Hacen lo mejor que pueden con los conocimientos y recursos que tienen. A veces eso es todo lo que tienen. Y a veces los recursos y conocimientos que tienen son casi nada, pero los padres nunca admitirían eso a sus hijos. Nunca admitirían que no siempre saben qué hacer o cómo hacerlo, o qué decir.

Una parte de nuestro crecimiento consiste en darnos cuenta de que, sorprendentemente, nuestros padres no son perfectos. No son superhéroes ni lo saben todo. Déjalo pasar recordando todo esto y trabaja para mejorar la situación.

Siento asco por mi cuerpo

El asco (francés medio: desgouster, del latín gustus, “gusto”) es una respuesta emocional de rechazo o repulsión a algo potencialmente contagioso[1] o a algo considerado ofensivo, desagradable o poco placentero. En The Expression of the Emotions in Man and Animals, Charles Darwin escribió que el asco es una sensación que se refiere a algo repugnante. El asco se experimenta principalmente en relación con el sentido del gusto (ya sea percibido o imaginado), y secundariamente con cualquier cosa que provoque una sensación similar por el sentido del olfato, el tacto o la vista. Las personas sensibles a la música pueden incluso sentir asco ante la cacofonía de sonidos inarmónicos. Las investigaciones han demostrado continuamente una relación entre el asco y los trastornos de ansiedad, como la aracnofobia, las fobias de tipo inyección de sangre y el trastorno obsesivo-compulsivo relacionado con el miedo a la contaminación (también conocido como TOC)[2].

El asco es una de las emociones básicas de la teoría de las emociones de Robert Plutchik y ha sido estudiada ampliamente por Paul Rozin. Invoca una expresión facial característica, una de las seis expresiones faciales universales de emoción de Paul Ekman. A diferencia de las emociones de miedo, ira y tristeza, el asco se asocia a una disminución de la frecuencia cardíaca[3].

Sentir asco por la pareja

El asco (francés medio: desgouster, del latín gustus, “gusto”) es una respuesta emocional de rechazo o repulsión a algo potencialmente contagioso[1] o a algo considerado ofensivo, desagradable o poco placentero. En The Expression of the Emotions in Man and Animals, Charles Darwin escribió que el asco es una sensación que se refiere a algo repugnante. El asco se experimenta principalmente en relación con el sentido del gusto (ya sea percibido o imaginado), y secundariamente con cualquier cosa que provoque una sensación similar por el sentido del olfato, el tacto o la vista. Las personas sensibles a la música pueden incluso sentir asco ante la cacofonía de sonidos inarmónicos. Las investigaciones han demostrado continuamente una relación entre el asco y los trastornos de ansiedad, como la aracnofobia, las fobias de tipo inyección de sangre y el trastorno obsesivo-compulsivo relacionado con el miedo a la contaminación (también conocido como TOC)[2].

El asco es una de las emociones básicas de la teoría de las emociones de Robert Plutchik y ha sido estudiada ampliamente por Paul Rozin. Invoca una expresión facial característica, una de las seis expresiones faciales universales de emoción de Paul Ekman. A diferencia de las emociones de miedo, ira y tristeza, el asco se asocia a una disminución de la frecuencia cardíaca[3].

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