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Tipos de aparato bucal de insectos

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Tipos de aparato bucal de insectos

Partes bucales de los cangrejos

El desarrollo de las piezas bucales de los insectos, desde las primitivas piezas bucales masticadoras de un saltamontes en el centro (A), hasta las de tipo lapa (B) de una abeja, las de tipo sifón (C) de una mariposa y las de tipo chupador (D) de un mosquito hembra. Leyenda: a, antenas; c, ojo compuesto; lb, labio; lr, labrum; md, mandíbulas; mx, maxilas hp hipofaringe.

Los insectos tienen una serie de piezas bucales adaptadas a determinados modos de alimentación. Los primeros insectos tenían piezas bucales masticadoras. La especialización ha sido principalmente para perforar y chupar, aunque existe una gama de especializaciones, ya que estos modos de alimentación han evolucionado varias veces (por ejemplo, los mosquitos y los pulgones (que son verdaderos insectos) perforan y chupan, sin embargo, las hembras de los mosquitos se alimentan de sangre animal mientras que los pulgones se alimentan de fluidos vegetales. En esta página se presentan los distintos aparatos bucales de los insectos masticadores. A continuación se describen las especializaciones en general.

Como la mayoría de las características externas de los artrópodos, las piezas bucales de los hexápodos son muy derivadas. Las piezas bucales de los insectos muestran una multitud de mecanismos funcionales diferentes en la gran diversidad de especies consideradas como insectos. Ciertamente, es común que se conserve una homología significativa, con estructuras coincidentes formadas a partir de primordios coincidentes, y que tengan el mismo origen evolutivo. Por otra parte, incluso estructuras que físicamente son casi idénticas, y que comparten también una funcionalidad casi idéntica, pueden no ser homólogas; sus funciones y apariencia análogas podrían ser el producto de una evolución convergente.

Partes de la boca del saltamontes

Forma el labio superior de la boca del insecto y cubre la cavidad bucal por la parte superior. Se trata de una estructura bilobulada en forma de colgajo, unida al cipote por una membrana articular. El labrum ayuda a guiar el alimento hacia la boca.

Poseen dos tipos de dientes: los dientes molares (proximales, para morder y triturar los alimentos en fragmentos más pequeños) y los dientes incisivos (distales, muy puntiagudos) que ayudan en el proceso de cortar el material alimenticio. Cada mandíbula es movida por potentes músculos abductores y aductores.

Están emparejadas y son más complicadas que las mandíbulas. Se denominan mandíbulas secundarias o mandíbulas accesorias. En un extremo proximal, el primer esclerito cardo une el maxilar con la cabeza. El segundo esclerito se llama stipes y se articula con el cardo. El stipes lleva un esclerito lateral llamado palpifer que lleva una antena de cinco segmentos como el palpo maxilar.

Los maxilares dirigen el alimento hacia la boca. Mantienen el alimento en su sitio cuando las mandíbulas están en acción. Actúan como mandíbulas auxiliares y ayudan a la masticación del alimento. Los órganos sensoriales relacionados con la percepción del tacto, el olfato y el gusto se encuentran abundantemente en los palpos.

Insectos esponja

Los ancestros de los insectos actuales eran probablemente artrópodos parecidos a gusanos con una simple abertura bucal cerca de la parte delantera de un cuerpo bilateralmente simétrico.    A lo largo de muchos eones de tiempo, los tejidos y apéndices cercanos a la abertura de la boca se adaptaron para recoger y manipular trozos de alimento sólido.    A medida que los insectos evolucionaron, se volvieron más complejos, ampliaron su área de distribución y se adaptaron a nuevos recursos alimenticios.    La estructura y la función de sus piezas bucales cambiaron junto con la evolución de su dieta y su estilo de vida.    Este es un excelente ejemplo de radiación adaptativa (un proceso evolutivo en el que dos o más poblaciones, expuestas a diferentes presiones selectivas, divergen de un ancestro común).    Se pueden encontrar ejemplos de radiación adaptativa en casi todo el mundo de los insectos (piense en la variabilidad de las patas, las alas y las antenas, por ejemplo).    Los entomólogos prestan mucha atención a las piezas bucales porque su estructura nos permite inferir qué tipo de alimento consumen: planta o animal, sólido o líquido, muerto o vivo.    (Recuerde que en biología “la forma sigue a la función”).    Saber algo sobre la dieta de un insecto nos lleva a obtener aún más información sobre su ecología e historia natural.

6 tipos de piezas bucales de los insectos

El desarrollo de las piezas bucales de los insectos, desde las primitivas piezas bucales masticadoras de un saltamontes en el centro (A), hasta el tipo de lapeado (B) de una abeja, el tipo de sifón (C) de una mariposa y el tipo de succión (D) de un mosquito hembra. Leyenda: a, antenas; c, ojo compuesto; lb, labio; lr, labrum; md, mandíbulas; mx, maxilas hp hipofaringe.

Los insectos tienen una serie de piezas bucales adaptadas a determinados modos de alimentación. Los primeros insectos tenían piezas bucales masticadoras. La especialización ha sido principalmente para perforar y chupar, aunque existe una gama de especializaciones, ya que estos modos de alimentación han evolucionado varias veces (por ejemplo, los mosquitos y los pulgones (que son verdaderos insectos) perforan y chupan, sin embargo, las hembras de los mosquitos se alimentan de sangre animal mientras que los pulgones se alimentan de fluidos vegetales. En esta página se presentan los distintos aparatos bucales de los insectos masticadores. A continuación se describen las especializaciones en general.

Como la mayoría de las características externas de los artrópodos, las piezas bucales de los hexápodos son muy derivadas. Las piezas bucales de los insectos muestran una multitud de mecanismos funcionales diferentes en la gran diversidad de especies consideradas como insectos. Ciertamente, es común que se conserve una homología significativa, con estructuras coincidentes formadas a partir de primordios coincidentes, y que tengan el mismo origen evolutivo. Por otra parte, incluso estructuras que físicamente son casi idénticas, y que comparten también una funcionalidad casi idéntica, pueden no ser homólogas; sus funciones y apariencia análogas podrían ser el producto de una evolución convergente.

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